‘Mamá me grita’ gritos de amor.

Con el libro Mamá me grita veremos como se rompe el estereotipo de la típica mamá de cuento, una madre tierna y abnegada, una madre dulce porque el autor Alberto Sobrino nos presenta a una madre normal, de carne y hueso, a una madre que pierde los nervios y que no necesita ser perfecta para ser una buena madre, nos relata un día normal, con una madre normal como la nuestra.

Su hijo, un pequeño de unos 4 años, hace un retrato perfecto de esta mujer que, de la noche a la mañana, no para de gritar, de dar instrucciones, de acompañar a su hijo en el proceso de su crecimiento. El pequeño, mientras, contrasta su visión con la de su madre: su madre grita cuando él, por ejemplo,  no quiere levantarse por las mañanas o cuando sigue jugando en el parque o cuando se pelea con su hermana, Su madre grita y ese grito, lejos de ser un grito espantoso, es un grito de amor porque, y aquí está el secreto mejor guardado de esa madre, su mejor grito es cuando le dice a su hijo que lo quiere.
Mamá me grita es un relato, escrito en primera persona, que gustará tanto a los hijos como a las madres porque es un texto directo, divertido, realista y rompedor. Con seguridad, el pequeño disfrutará de su lectura, sobre todo, si es su propia madre quien se lo lee y se descubre a sí misma detrás de esos gritos que, al niño, no le causan el menor trauma.
 Las ilustraciones, exageradas, cargadas de simbolismo, muestran a una madre, todo boca, y a un niño que no se inmuta porque, como ya hemos dicho, sabe el secreto de su madre: su madre lo quiere, luego lo demás no importa.
A menudo las madres se sienten culpables porque no siempre responden al rol que, supuestamente se espera de ellas, porque están cansadas, porque se enfadan, porque, claro que sí, gritan a sus hijos. Pues bien, el pequeño narrador de Mamá me grita viene a a demostrarnos que no importa, que lo único que importa es que esa madre imperfecta quiera a su hijo y eso es lo único que el niño detecta, incluso envuelto en gritos. Eso sí, como último guiño al lector y a la madre: «¡Apaga la luz!».

Además de un cuento infantil destina para los más pequeños de la casa, también es un libro que puede servir para hacer reflexionar a los adultos, ya que claramente se contrastan las dos visiones, la de la mamá y la del niño. A veces tras una conducta incorrecta para el adulto, puede esconderse una evolución personal por parte del niño dentro de su mundo. Por eso podemos sacar una conclusión y es que a veces, y solo a veces nos vendría muy bien dejar los gritos y guardar silencio, para que la evolución continúe.

 

 
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